Somos ambiente

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Material elaborado por el Área de Políticas Estudiantiles.
Instituto Nacional de Formación Docente. Ministerio de Educación de la Nación.
Coordinación del material: María Carolina DIANA MENÉNDEZ
Equipo de escritura: Luciana ARIAS, Natalia CERULLO, Santiago COLOMBO, Carlos Javier MORI, Milena NIERI, Anahí SVERDLOFF, Aldana TELIAS.

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Descripción

¿Por qué decimos que “somos ambiente”?
El concepto de ambiente ha estado tradicionalmente asociado a las nociones de “entorno” o “medio” –de aquí la idea de “medioambiente”– y ha sido abordado como objeto de estudio únicamente desde las ciencias naturales. Sin embargo, en los últimos años –fundamentalmente a partir de la crisis ambiental que estamos atravesando como sociedad–se puso de manifiesto la complejidad inherente a la cuestión ambiental y la necesidad de encararla desde diferentes cosmovisiones, disciplinas y saberes: pasamos de considerar al ambiente como la sumatoria de elementos físicos, químicos y biológicos a comprenderlo en su dimensión social, histórica, económica, ética y política.
En la actualidad pensamos al “ambiente” como la relación que se establece entre la naturaleza, la sociedad y las culturas: es el resultado de las relaciones que las sociedades nos damos con los elementos naturales presentes en el espacio, que se expresan en el territorio con carácter dinámico e histórico. Todo lo que generamos para vivir proviene de la naturaleza, pero eso supone una intervención humana y, por lo tanto, se encuentra signado por intercambios, cooperaciones, intereses y disputas (como es el caso de los alimentos, los medicamentos o los distintos materiales que se utilizan para producir bienes, entre tantas otras cosas). No existe el ambiente «natural» o «artificial», sino una mixtura que nos inserta en un escenario de intencionalidades y responsabilidades que como sociedad tenemos en dicha construcción ambiental.
Esta concepción integral nos remite también a otro escenario en donde se hace presente una perspectiva de ambiente como un bien común, público y social y, en ese sentido, como un derecho humano fundamental e inalienable. Es esta dimensión la que nos señala el deber de pensarnos como educadoras y educadores que acompañan la construcción de ciudadanía comprometida con la vida y el ejercicio del derecho al ambiente sano y diverso.
Por todo esto, porque no podemos pensarnos por fuera del ambiente, viviendo en un entorno, y porque “el ambiente es un concepto complejo y dinámico (…) que se configura a partir de distintas dimensiones, como la social, cultural, política, económica, científico-tecnológica educativa, ética y ecológica, y sus múltiples interacciones”1, es que decimos que SOMOS AMBIENTE.